El apóstol Juan, es un discípulo que es muy admirable, y entiende realmente lo que es un ángel. Pero no solamente se queda con un concepto totalmente definido, sino que al escribir a las siete iglesias, nos está diciendo claramente que el ángel, es él.
En esta ocasión, vamos a observar desde el mundo de la poesía, cómo Juan, reproduce o multiplica esos ángeles para el mundo apocalíptico de hoy. Este escritor utiliza una sabiduría que está fundamentada en todo el rollo de las Escrituras antiguas, que hacían un énfasis muy frecuente sobre el número siete.
Él, como el último de los discípulos que está con Jesús, en unas condiciones precarias, como lo es la isla de Patmos, puede pensar y relacionar los siete espíritus con Dios, las siete estrellas y con las obras, dejando en claro que el ángel, conocía bien a los adoradores, sus costumbres, sus tradiciones, que no lo dejaban entender el libro, que es tan simple para entender, debido a que nos habla en el lenguaje de la poesía narrativa y figurativa.
Claro que nos está dejando el espacio para que nosotros hoy en el jardín, pensemos, si nuestra cultura universal, no se dirige hacia este tipo de poesía, será difícil que la prosa, la rima y el verso, entre otros, puedan expresar e interpretar la lengua de Juan.
Su poesía está a la altura de los valores de todas las academias de la cultura del jardín, nos dice que este ángel, es el que tiene los siete espíritus de Dios. Los siete espíritus en los que enfatiza en este capítulo, son siete formas en las que utiliza el lenguaje poético, pero en verdad es el mismo mensaje para todas las iglesias, y lo clásico aquí es la figura de ángel, que usa como un escudo que imparte a las siete iglesias, y en especial a la de Sardis.
Hay otra palabra, bastante interesante aquí que son las siete estrellas, otra figura que introduce en el mensaje a Sardis. De pronto, a la membresía de Sardis, les interesaba la cultura de la astronomía, por esa razón, él incluye las siete estrellas que en ningún momento son los siete cantantes más importantes que tuvo en la historia del Antiguo Testamento: Jerusalén.
Este análisis lo realizo basándome en esta cita: "Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto" (Apocalipsis 3: 1) Versión Reina Valera 1960.
Él hace énfasis en que conoce las obras de la iglesia de Sardis, pero ¿por qué este ángel, sabe los secretos de la iglesia de Sardis? es la pregunta que debemos hacernos aquí.
Simplemente, porque Juan como hombre, puede comprender al hombre y lo puede evaluar por el conocimiento, por el lenguaje, por el sentimiento, por sus pesares, por sus ansiedades, simplemente tiene la capacidad de un ángel humano, y ya no cree en ángeles virtuales.
Este Filósofo, conocía a la iglesia a la cual le dirige el mensaje, y les dice finalmente que él les conoce sus obras. ¿Qué fue lo que les dijo este gigante en literatura? Nos está diciendo que no solamente él conoce la mente humana de la gente de Sardis, sino que puede leer la expresión de la iglesia y puede leer los cambios en el rostro y le son los cuerpos de esta membresía de Sardis, en los que continuamente, leía sus obras.
Esperamos que la sabiduría que ha dejado Dios, en la tierra, lleve a la iglesia universal de Sardis, a mejorar la interpretación y despierten para que la estrella que alumbra en las alturas del jardín, pueda ser el ángel que transmite desde nuestro epicentro del Nuevo Mundo.
Creemos que el hombre, es el ángel que necesita entender a la humanidad y las culturas cristianas del cosmos. Aquí hay sabiduría y ciencia, poesía, interpretación y conocimiento.
"En la Sardis universal, se recomienda más luz e inteligencia, para leer las obras de autores con espíritu de ángel que han muerto"
F P
No hay comentarios:
Publicar un comentario