En la Plaza Parque 29 de mayo de la ciudad de Ocaña, encuentra uno, personas muy interesantes. Ayer al llegar allí, en la mañana, me acerqué a un servidor dedicado a lustrar los zapatos de quienes así lo solicitamos, y le comenté acerca del servicio que necesitaba, me mandó a sentar en su silla, donde se gana el pan diario; y como conozco a casi todos, y a su vez, ellos me conocen, me hizo una pregunta, mientras estaba realizando su labor.
Preguntó que si el cristiano de hoy, puede vivir tranquilo. Yo le contesté con un si, y empecé a explicarle cómo el cristianismo puede vivir una vida tranquila y sin zozobra, que en ningún momento va a suceder lo que hablan las Escrituras, sobre la persecución, debido a que no estamos en una época, digamos, donde para ser cristianos, tenemos que involucrarnos en la guerra.
Donde en el mundo, en el cual se escribieron las Escrituras, fue un tiempo; y nuestro tiempo es totalmente diferente. Hay algunas personas en el mundo que no creen en esta aseveración, sin embargo, la realidad del género humano, es que puede entender los tiempos y las sazones, y el estudiar el tiempo y los sucesos que trae el hombre en sí, van cambiando las ideas y hoy podemos adorar a Dios, dejando atrás los conceptos de guerra que se manejan en las Escrituras, por los profetas, y vivir nuestra propia vida.
Me dice él a mi, que surge otra pregunta ¿cómo se vive realmente la Biblia, y cómo vivir una vida en paz, aunque el libro que leemos, nos habla de guerra? Le contesté con la frecuencia del si.
Si estudiamos nuestro propio hábitat, las cosas van a cambiar muy lentamente, y los conceptos de persecución y de muerte, se empezarán a disolver como cuando tú echas un detergente en una vasija con agua, y él empieza a deshacerse, diríamos, que nuestro medio ambiente nos disolverá a nosotros, porque nosotros somos el detergente puro que no ha sido utilizado, pero al utilizar el agua aunque es un elemento natural, se va a disolver y entonces le echamos las prendas para remojar, y lo que hace el detergente, es ablandar el tiempo de mugre, suciedad o mancha que posee la prenda.
La letra de las Escrituras, o cualquier letra, necesita el agua de la ciencia para poder sacar de la prenda humana, esa suciedad y esos malos olores de violencia, de venganza que en sí es la letra que calienta el corazón del hombre, debido a que desconoce el mundo del conocimiento, tecnología y ciencias que posee hoy la tierra.
La otra cosa es que las mismas Escrituras, dicen que extraigamos lo que es de paz, lo que es de amor, de meditación y de relaciones humanas, que no estén contaminadas con el fanatismo y la tendencia de despreciar a los demás, porque no creen lo que tú crees.
Debemos tener en cuenta que la época de Jesús, es una época de guerra total, entre el mismo cristianismo. La cita a continuación, así nos lo declara: "Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo" (Mateo 5: 11) Versión Reina Valera 1960.
Para nosotros hoy, en el mundo, esta bienaventuranza, especialmente hay que traducirla, porque debemos entender que a medida que el hombre ha ido evolucionando el pensamiento, la cultura y la ciencia, entre otras, las Escrituras también deben revisarse debido a que ellas no se van en si mismas a actualizar.
Quiero cerrar tus preguntas dejándote esta aclaración y traduciendo el texto: "Bienaventurado el hombre que desarrolla su intelecto, en la variedad de conocimientos del jardín, y las ciencias, le serán la llave de la tranquilidad, y la persecución quedará atrás en el Antiguo Testamento del irraciocinio de tu vida"
Dios los lleve al mundo de la actualidad y cultura científica, que nos permita mirar al hombre, sin la zozobra de la persecución.
F P
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